Con una protesta de una semana en agosto, la comunidad quiere enviar ahora un mensaje inequívoco contra la reciente política empresarial de Sony.
A finales de agosto, se apagarán las luces durante siete días en millones de consolas PlayStation de todo el mundo. Lo que a primera vista parece un ataque informático planificado es, en realidad, una protesta organizada por los propios jugadores contra Sony.
El motivo de la frustración: a partir de enero de 2028, ya no habrá nuevos juegos en disco para PlayStation.
Esto es lo que hay detrás de PSBlackout
Detrás de la convocatoria de la semana de protesta se encuentra la iniciativa Does It Play?, especializada en la conservación de videojuegos. Las reglas de la acción bajo el hashtag PSBlackout, que tendrá lugar del 23 al 30 de agosto de 2026, son muy sencillas:
- El 23 de agosto, a partir de las 19:00 horas, hora alemana, debéis cerrar sesión por completo en PlayStation Network.
- No iniciaréis ni una sola partida online en las plataformas de Sony durante los siete días siguientes.
- No realizaréis ninguna compra en la PlayStation Store, ni de juegos, ni de DLC, ni de suscripciones como PS Plus.
¿Sony quiere dar la espalda a sus fans? ¡Démosles una pequeña dosis de su propia medicina!
Junto con otros creadores, convocamos un PSBlackout de una semana en agosto. Sin iniciar sesión, sin jugar, sin compras en ninguna de las plataformas de Sony. pic.twitter.com/v6JvdvbHLD
— Does it play? (@DoesItPlay1) 26 de julio de 2026
El objetivo de la campaña es golpear a Sony en sus puntos más sensibles: el número de usuarios diarios y los ingresos corrientes de la tienda. Unapeticiónparalela contra el fin de los discos de plástico ya ha recogido más de 345 000 firmas.
Más allá del fin de los discos
Sin embargo, para muchos implicados, el fin previsto de los discos físicos no es más quela gota que colma el vaso. En la declaración de los organizadores, la lista de acusaciones se lee como un ajuste de cuentas con las decisiones de los últimos años.
Entre otras cosas, se critica el cierre de estudios conocidos como Bluepoint Games, la apuesta por proyectos fallidos de servicios en directo comoConcord, el fin del desarrollo de PS VR2, así comolas constantes subidas de precios.
También sigue generando malestar lapérdida de contenidos de películas y series compradosde las bibliotecas de los usuarios debido a la caducidad de las licencias. A esto se suma el deseo de recuperar marcas que llevan mucho tiempo en el olvido, como SOCOM, Resistance, Sly Cooper o Twisted Metal.
¿Tiene el boicot alguna posibilidad de éxito?
Con más de 120 millones de cuentas activas de PlayStation en todo el mundo, la revuelta tendría que alcanzar proporciones gigantescas para que se notara siquiera en las cuentas. Incluso la pérdida de unos cientos de miles de jugadores apenas supone un 1 % del total.
A esto hay que añadir que, a día de hoy, la mayor parte de los juegos ya se compra en formato digital. A finales de agosto se verá si la semana de protesta acaba siendo algo más que un gesto simbólico de la comunidad.
¿Qué opináis de la iniciativa? ¿Dejaréis apagada vuestra consola durante una semana a finales de agosto o creéis que la protesta no tiene sentido? No dudéis en contárnoslo en los comentarios.

